
complementarias, que permiten mejorar la experiencia de aprendizaje, como biblioteca digital,
e-portafolio o portafolio electrónico, bloc de notas, sistema de búsqueda de contenidos, entre
otros. (Moreno, M. A. V., 2017).
Las PVE pueden clasificarse en comerciales, de software libre, y de desarrollo propio (de cada
institución). Las plataformas comerciales brindan asistencia técnica eficaz, así como
capacitaciones y suelen ser muy fiables, pero requieren de pago, que generalmente es anual;
entre las más conocidas se encuentran Blackboard, FirstClass y WebCt. Las plataformas de
software libre fueron creadas sin fines lucrativos y no se necesita pagar para poder utilizarlos
y acceder a las actualizaciones; entre las más usadas se encuentran Moodle, Dokeos, Bazzaar,
Claroline y Sakai. Las plataformas de desarrollo propio se desarrollan para un proyecto
determinado, por lo que no están pensadas para su distribución masiva; su ventaja es que son
totalmente personalizadas a la institución, pero tienen un elevado costo. (Aula 1, 2020; Millan,
J. C., 2018). Independientemente de su tipo o clasificación, para asegurar su calidad, las PV
deben regirse según las normas ISO/IEC 25000, las cuales se observa que no son consideradas
(Figueroa. E, Carrión. G, Cueva. J, Fuentes. D, Villón. R. 2020).
En investigaciones realizadas en países como Chile, Argentina, Colombia, Ecuador, Costa
Rica, México, Perú, Uruguay, República dominicana y Venezuela, se evidencia que después
de decretarse la cuarentena, las universidades migraron hacia una educación virtual; también
se observa la implementación de medidas para las clases a distancia, capacitando a profesores
y directivos en el manejo de plataformas tecnológicas. (Ramírez-Montoya, M.-S., 2020). Entre
los aspectos positivos que trae esta modalidad de aprendizaje virtual, se encuentran la
abundancia de información web, la posibilidad de uso de recursos tecnológicos adicionales a
la modalidad presencial como foros, videoconferencias, chats; la posibilidad de un aprendizaje
participativo e interactivo, el desarrollo de la autonomía y la retroalimentación asincrónica
(Varguillas, C., y Bravo, P., 2020, citado por Martínez-Garcés, J., & Garcés-Fuenmayor, J.,
2020). Además, la incorporación de la virtualidad se percibe como una herramienta de apoyo
dinámico e innovador que tiene como características el trabajo colaborativo, la participación
activa, la comunicación entre el grupo, la motivación recibida por el profesor y el grupo; y
superando las limitaciones, se considera al trabajo virtual como humanizador. (Varguillas, C.,
y Bravo, P., 2020).
El objetivo de esta investigación es analizar y describir las PV más utilizadas por los docentes,
y por ende con mayor interés por los investigadores en este año académico 2020. Se encontró
que las plataformas más completas son Canvas, Sakai y Desire2Learn, porque ofrecen más
herramientas digitales, seguidas por Moodle y Blackboard, pero las primeras no son tan
utilizadas, tampoco ofrecen un adecuado soporte. Moodle ofrece gran cantidad de
complementos; Blackboard es de pago y Edmodo no dispone de chat. (Zurita Cruz, C. E.,
Sifuentes Ocegueda, A. T., Zaldívar Colado, a., & Valle Escobedo, R. M., 2020). Con respecto
a las plataformas más usadas durante la emergencia sanitaria; después de un análisis sistémico
en donde se recolectó en una matriz desarrollada en Excel, más de 140 artículos de EBSCO,
Scopus, REDALYC, DOAJ, Alicia y Google Scholar, de procedencia Latinoamericana,
seleccionando sólo 26 artículos que se enfocaron en plataformas específicas, de los cuales se
encontró que los docentes durante la emergencia sanitaria utilizaron plataformas virtuales
como Google Classroom, Blackboard, Moodle, WhatsApp, y herramientas de Google.